miércoles, 20 de marzo de 2013

removed, removed malditos




(*) Men at work, por Godard.


Se acabó lo que se daba. Empieza la temporada de baños, y con ellos, las riadas de turistas y "kooks del valle"... Se acabó lo de tener las playas para nosotros solitos. Se acabó la tranquilidad. Se acabaron las olitas. Entran las excavadoras, para remover toda la porquería e intentar enmendar lo no enmendable. Oh, vaya, qué curioso, si el espigón de la Barceloneta no funciona... Sigue colándose la arena por las rendijas, vaya, habrá que poner un par de milloncitos más en arena pa´l Somorrostro. Y eso contando con que El Kraken no se vuelva a poner de mala leche en Semana Santa y les dé en toda la frente con excavadoras de por medio y todo...

Llegan las puñeteras banderas, los cacos y las cacas (de perro). Y la policía, con sus flamantes bicis y sus pantaloncicos cortos, volverá a "apatrullar" de nuevo las playas de la ciudad. Y nos volverán a amenazar con multas, acusándonos de ser la peste de la playa, la tiña, la molestia para los bañistas... Nos acusarán de ser unos cafres, unos insensatos, y en definitiva, nos recriminarán por ser los malos malotes de la playa, aun más malos que Risto Mejide con almorranas. No creo que quieran hacerse ninguna foto con nosotros.

Aprovechad, aprovechad, porque de lo bueno, queda poquito...

Feliz primavera, malditos.

lunes, 18 de marzo de 2013

martes, 12 de marzo de 2013

desde australia con amor




Desde Australia nos recomiendan la web www.aquabumps.com. Nos encanta.

sábado, 9 de marzo de 2013

bienvenido, Mr. Pro





Que nadie se nos ofenda, no hay mala leche en nuestro pensamiento ni veneno en nuestras lenguas, pero lo sucedido a lo largo de esta semana que dejamos, nos ha hecho revivir alguna escena berlanguiana al más puro estilo "Bienvenido Mr. Marshall". El que no sepa de que hablo (no pasa nadaaaa), por favor, que pare de leer, que se la alquile, se la compre o se la pida a su padre (con el que hace tiempo que no habla si no es para pedirle dinero), y se la mire. Se lo pasará bien, seguro.

Hecho este inciso, seguimos. A ver, vayamos por partes, a ver si soy capaz de expresarme con claridad, ya que son muchos los conceptos que se entrecruzan en esta diarrea mental sabatina.

Entra el temporal del año, sin lugar a dudas. Pedazo olones. Poderío mediterráneo, pero los catalinos, no vamos. Pues no. Durante varios días, el mar estaba encabritado como una mala cosa, y los "barrufets", con muy buen criterio y con las bolitas como canicas escondidas en sus respetivos escrotos, no nos metimos. Nos limitamos a admirar como caían aquellas bombazas en nuestros "spotillos" de toda la vida, y a esperar a que amainase el temporal y quedase la correspondiente mar de fondo, más acorde con nuestro nivel, arrojo y/o ganas de pasarlas putas en el agua.

Y justo cuando nuestro ego aguantaba el tipo por no entrar, parapetados tras un falso "en estas condiciones, nadie entraría", sucede lo impensable. Como caídos del cielo, cuál extraterrestres teletransportados desde la Galaxia de Norte, y como quien unta el croasán en mantequilla y lo moja en el café con leche (bendito Pablo Tuset), aparecen unos cuantos muchachotes, armados con sus cámaras de fotos con pie, sus teleobjetivos y sus tablas llenas de pegatinas, y se meten en todo el follón como si nada.

Es en ese momento, cuando las escenas berlanguianas empiezan a sucederse en nuestro oasis catalán. No me quiero hacer cansino con la foto del poli de Montgat, requetecomentada (al tío supongo que el sargento ya le habrá dado de collejas a base de bien). En relación el tema policía de Montgat, son varios los aspectos que han suscitado la polémica; zona azul de pago eterna (¿el poli confirmó el ticket de aparcamiento antes de hacerse la foto?), multas-amenazas-sacarnos del agua en el veranito en pro del turista (para ser justos, a nosotros no nos ha pasado en Montgat, pero sí en Barcelona y en Cabrera de Mar), etc... Por cierto, señores del Ayuntamiento de Montgat, enhorabuena:entre sus fondos echados a perder y su zona de pago forever, han conseguido que ni dios vaya a surfear a su pueblo. Yo me solía tomar una pesicola o una cerveza en su pueblo, o compraba churricos en la churrería, o el pan, y me dejaba un dinerito ahí. Ahora ni paro. Atontaos! Pero bueno, seguimos...

Que conste, que no tenemos nada en contra de los pros, simplemente, llegados a este punto, y visto lo visto, al final, nos da la sensación de que, como surfistas lusers de a pie, tenemos más en común con la señora que limpia nuestra escalera que con ellos... Lo respetamos, que cada uno disfrute del mar como le pete. De hecho, los vimos el jueves por la mañana por las playas de bcn, mientras hacíamos nuestra patrulla matinal, y los tíos la tocaban de cojones, eso está claro. Pero ya está, ni frío ni calor.

¿Y cómo acaba la cosa? ¿Cuál es la moraleja? ¿Qué carajo ha querido decir con esto el menda este? Pues la verdad es que no sé a qué venía todo lo anterior. Lo único que sabemos es que, ayer viernes, ya no había temporal, ya no habían olones de 3 metros, y salió un sol la mar de tontorrón. Todavía quedaba una olita, que aunque tardaba un poco, rompía con cierta frecuencia. Tablón 9,6, como mandan los cánones. Hacía un viento de cojones, que de hecho, lo fastidiaba todo bastante. El agua estaba un poco fresquita, pero nada destacable ni insufrible. 20-21 graditos al salir. Y el fondo, ay, el fondo, nos tememos que se ha quedado un poco fastidiado después del temporal, a ver, a ver cómo se asienta. Sólo había tres personas en el agua. "Venga, pilla, tuya...", "Cuions, nen, com ha baixat, no?", y tal y tal... Un día perfecto.

Bienvenido a tu vida, Mr. Marshall...

miércoles, 6 de marzo de 2013

reflexiones acerca del surf editorial



(*)

Nos parece muy interesante lo que comenta el autor Ben Marcus, en una entrevista que le hacen en la más que digna web www.liquidasaltmag.com.

Para el que no lo sepa, que tampoco pasa nada, Ben Marcus es uno de los autores, junto con los Kampion, Stecyk y cía, digamos más proactivos a la hora de generar material editorial de temática surfera y/o skate. Suyos son los libros "Surfing USA", "Surfing and the Meaning of Life", "The Surfboard: Art, Style Stoke", "The Surfing Handbook" o "The Skateboard: The Good, the Rad and the Gnarly".

Personalmente, no me siento especialmente atraído por su obra como escritor, y aunque alguno de sus libros puede llegar a tener cierto valor estético, histórico o documental, no lo consideraría un crack en la materia. Ahora bien, gustos aparte, lo que nos ocupa es otro tema. Con independencia de su calidad, la realidad es que el muchacho ha colocado bastantes títulos en el mercado que se han vendido con soltura, algunos de ellos bastante bien (tenemos los datos...- buff, de hecho, tenemos datos de auténticas basuras de libros de surf de otros autores que han vendido miles, y miles, y miles de unidades, y que en castellano, no venderían ni 100... A veces, es para llorar...), y cuando uno lee esta entrevista, una de las cosas de las que se lamenta Marcus es de que, más o menos, se come los mocos como escritor. A ver, seguramente, el tío está exagerando un poco (que hay mucho envidioso suelto y no es plan de ir ladrando a los cuatro vientos que te va de lujo) o tiene un tren de vida desbocado (que también podría ser), pero, si en sus palabras hay un resquicio de verdad, lo cierto es que estamos bien jodidos, porque, si un tío, que más o menos vende libros de surf, lo tiene crudo, pues el resto ya podemos pegarnos un tiro en el pie... Y de las editoriales, ni hablamos, cuyo margen siempre es inferior a los royalties que recibe el autor...

El amigo Marcus habla de Internet, de que cada vez la información está más disponible, en formatos cada vez más cuidados, y que cada vez la gente recurre menos a los libr0s. Es una verdad como un templo, está claro, y supongo que la tendencia es irreversible. No creo que el e-book sea la solución (su porcentaje de ventas es mínimo con respecto al total, y el volumen total de negocio no es realmente significativo, además de ser el formato-puerta para el pirateo infinito), al menos para la gente que creamos contenidos editoriales de surf. Quizás lo que llaman el "libro aumentado" sea la vía, no sé... No vamos a ser cenizos, pero inexorablemente, algo ha cambiado en el surf editorial, y las nuevas tecnologías, paradójicamente, quizás acabarán consiguiendo empobrecer el panorama por eliminación de sus actores, operadores, títeres o titiriteros, como quieran llamarnos. ¡Ojo!, no somos unos puretas anti-Internet y todo el rollo. Internet, y las nuevas tecnologías, como todo, tienen cosas cojonudas... pero cuidadín, también tienen su lado oscuro.

Por nuestra parte, está claro que el sector editorial/papel/impreso/físico/lo que sea, tenemos que pensar en maneras de volver a generar atractivo, y que, a pesar de que la información esté disponible por todos lados, nuestro reto es que la gente vuelva a tener ganas de tener objetos como esos en sus casas. Los cadáveres de revistas y publicaciones de todo tipo, en todo el mundo, atestiguan la complejidad de la situación. Es complicado, pero debe haber alguna forma, lo que pasa es que no la hemos sabido encontrar... Y en ese sentido, no tengo claro qué va a pasar con el cambio generacional... ¿Más libros para los surfistas, que ya empiezan a peinar canas, o las nuevas generaciones van a decantarse por Internet y la sudadera de marca de 50 nabos (que estos, por cierto, también se van a ir al garete más de uno)?... Ni pajolera idea, si lo supiéramos, estaríamos en Harvard y no aquí muriéndonos de hambre.

¿Quiere decir esto que vamos a dejar de hacer libros de surf? Ni de coña.


(*) La foto de esta entrada es de Lucía Griggi, extraída del libro "365 Surfboards", de Ben Marcus, a publicar a lo largo de este 2013.

jueves, 28 de febrero de 2013

bernard moitessier





La entrada de hoy viene a cuenta del librito "Un vagabundo de los Mares del Sur", del navegante francés originario de las colonias de Indochina, Bernard Moitessier, un libro que, contra todo pronóstico (cuando cayó en nuestras manos, lo tomamos por unos segundos por un diario de bitácora tostón..), está resultando delicioso.

Basado en hechos reales, explica las andanzas del atrevido garçon que acabó dando la vuelta al mundo tropocientas veces en solitario, explicando, entre otras lindezas, cómo un tiburón se le zampó medio pie, naufragios varios, o como sobrevivía en los puertos de sudáfrica a base de arroz, cormoranes y pingüinos... ¡derribados con su tirachinas! ¡Ja! Nos parece maravilloso...

Un libro especialmente recomendado para los que tenemos claro que nos han parido en el lugar y la época equivocada...

Tirando del hilo de Moitessier, hemos encontrado un blog (im conciencia blog), con un post muy interesante, que reproducimos aquí. Claro que sí. Ahí va enterito, nosotros solo copypasteamos...

___________________


"No tengo ningún deseo de regresar a Europa con todos sus falsos dioses. Ellos te comen el hígado y succionan tu médula y te brutalizan. Voy donde puedes unirte a un barco cuando quieras y el sol es libre, así como el aire que respirar y el mar en el que nadas, y donde puedes asarte en un arrecife de coral. Sigo sin escalas a las islas del Pacífico, porque soy feliz en el mar, y quizás también para salvar mi alma."

Usando una honda, Bernard Moitessier catapultó este legendario mensaje en el puente de un petrolero.
Con su famoso barco "Joshua", se encontraba a la cabeza de la carrera en solitario navegando alrededor del mundo.Volviendo su espalda a los honores de la victoria, el navegante decide continuar el viaje hacia el sol del Pacífico, para continuar su "largo camino" del que emergerá cambiado para siempre.

Retrato de un vagabundo de los Mares del Sur para el que la aventura de la escritura es tan importante como el de la navegación:

“Libre a derecha, izquierda libre, libre de todas partes...”

¿Por qué el tomó esta decisión?

Como su amigo Jean-Michel Barrault escribió de él en la revista Match:

Por 5 meses solo en el océano, un hombre ha luchado con una multiplicidad de problemas técnicos, ha mostrado su resistencia física, corrido riesgos que podrían no haber sido previstos, pero por sobre todo ha visto su propia verdad, ha silenciado los sonidos del mundo y hablado con las olas, con la espuma voladora, con los jirones de nubes, con los albatros y los petreles. Él ha vivido en los Rugientes Cuarentas, no como un extranjero sino profundo en la belleza del océano del cuál dice:

"Siempre conservaré la memoria de estas olas gigantes, del increíblemente bello mar".

Lo que lo esperaba en Plymouth fue también el otro lado de la gloria, las tumultuosas muchedumbres, la falta de respeto por el individuo, entrometidas indiscreciones. La violación de su sueño realizado que él no podía aceptar.

Un joven de Indochina

En ese tiempo, Vietnam se llamaba Indochina. Bernard Moitessier nació en 1925 en Hanoi. Pasó su infancia en Saigón, a la sombra del mango y el tamarindo con sus hermanos Jacky Francou, Gilbert y su hermana Babette. Su padre se encargaba de un negocio floreciente.

Compró tierras para plantar café y arroz. Moitessier, el hijo de un agricultor, hará su primer vuelo en el mar a bordo de un junco. Pasa la primera noche con las estrellas como guía para llegar a la isla de Tamassou. Este viaje de cuarenta millas con, a la llegada, la salida del sol sobre el Golfo de Siam, le dará al adolescente el virus de la mar.

En 1945, a la edad de veinte años, Moitessier conoce los horrores de la guerra con la lucha fratricida entre franceses y vietnamitas. Entonces se alistó en el ejército francés para luchar contra los comunistas vietnamitas. El respeto de la vida de otras personas lo llevó a desviar su arma cuando el enemigo se puso en su punto de mira.

Después de la guerra, Moitessier deja el negocio de la familia para crecer por su cuenta en la navegación costera. Sin éxito. Luego viaja seis meses a Europa, a la que descubre con asombro. A bordo de la nave que lo trajo de regreso a Saigón conoció a su primer amor, y así llamará a su primer barco: Marie-Thérèse. El compromiso es tan rápido como la ruptura. Es demasiado pronto a instalarse con su esposa e hijos. La llamada del mar es más fuerte.
Las escalas y los naufragios

A los 26 años, finalmente, es la primera vez que inicia realmente un gran viaje, en el Snark, un barco de madera vieja (y como descubrirá mas tarde, también podrida), en compañía de su amigo Deshumeurs. Los navegantes en ciernes quieren llegar a Australia.

Después de cruzar el Golfo de Siam y de una escala en Singapur y las islas Anambas se encuentran varados en Indonesia, sin un visado válido. Seis meses más tarde está de vuelta en Saigón, frustrado, pero feliz de haber vivido la aventura.Parte solo, sin dinero, con la cantidad mínima de comida basura en el Marie-Thérèse para un largo viaje en el océano Índico que llevará al navegante desde Kampot en Indochina hasta el atolón de Diego García, donde, después de 85 días en el mar, el barco naufraga por la violencia de los monzones.

Luego viene una larga escala forzada de tres años en donde Moitessier realiza diversos trabajos para reflotarse financieramente: carbonero, pescador de Isla Mauricio y conferenciante ... Todos sus ahorros serán entonces desperdiciados en la construcción de un nuevo barco, un velero de 8 metros, el Marie-Thérèse II, sobre el que se embarcará en el 2 de Noviembre de 1955 para una nueva aventura marina.

Muy rápidamente la falta de dinero le obligará a echar el ancla frente a las costas de Sudáfrica.
Luego, con los bolsillos llenos una vez más, Moitessier reprende el camino para finalmente naufragar de nuevo en el Caribe, lo que le obliga a dar la espalda a sus sueños y unirse a Francia como marino en un petrolero (no sin antes considerar seriamente en construir un barco con papel de periódico para intentar cruzar el Atlántico y regresar a Francia). Este navegaba a Estocolmo vía Hamburgo, en donde Moitessier lo deja y viaja a París.

El nacimiento de un escritor

A los treinta y cuatro años, sin méritos ni diplomas, Moitessier parte de cero. En su buhardilla en París, medita sobre sus desgracias sucesivas. Para sobrevivir aceptó un trabajo como visitador médico. Y luego se convirtió en vendedor de barcos.

Mientras realizaba esta última actividad, un periodista le aconsejó que escribiera un libro en el que refiriera sus alegrías y desdichas de navegante en solitario. Será el "Un Vagabundo de los Mares del Sur ", escrito en habitaciones de hoteles y cafés de provincia. El libro, publicado en 1960 por Flammarion en la colección "La aventura de vivir", tiene miles de lectores.

Esto le dio mas dinero del que había visto nunca. Más importante, lo estableció como uno de los marinos de élite del mundo, y atrajo la atención de mucha gente influyente en el mundo de los barcos.
Uno de estos, además de su editor, fue el bien conocido ingeniero naval Jean Knocker, quién se acercó a Bernard con el plan de diseñar un nuevo barco incorporando su experiencia práctica.

Por un año los dos trabajaron en los detalles. Entonces un empresario llamado J. Fracaul, dueño de una empresa de 250 empleados dedicada a construir calderas, y un navegante también él, le dijo a Bernard que lo fuera a ver. Fracaul tenía una nueva técnica para construir barcos de acero y quería construir uno para Moitessier cobrándole solo los materiales.

Bautizado "Joshua" por el nombre del famoso navegante Joshua Slocum, su nuevo velero de 12 metros hizo sus armas en una escuela de cruceros en el Mediterráneo. Luego Moitessier, junto con su esposa Françoise, se dirige a Tahití a través del Atlántico y el Pacífico.

El viaje de retorno es una hazaña sin precedentes en el mundo del mar: 126 días en el mar, sin escalas, pasando por la difícil y peligrosa ruta del legendario Cabo de Hornos. El editor Jacques Arthaud publica la historia de esta aventura extraordinaria con el título de "El Cabo de Hornos a vela". Nace un escritor.

La carrera loca

Luego de reunirse con su barco en el puerto de Toulon, Moitessier es abordado por un periodista del Sunday Times quien le propone participar en la primera carrera en solitario y sin escalas. El periódico de Londres, patrocinador de la carrera, le da a esta carrera el nombre de " Golden Globe Race "(Carrera del Globo de Oro).

Las reglas son simples: cada navegante implicado en la carrera dará la vuelta al mundo en solitario a través de las tres etapas sin tocar tierra, sin asistencia externa o suministros. El primero en cruzar la línea de meta ganará la bonita suma de cinco mil libras esterlinas y el premio Golden Globe Race.
Después de enviar a pasear al periodista, Moitessier acepta participar en la carrera sin ocultar su desprecio por este tipo de competencia. No tiene nada que probar, pero esta será su carrera. En el verano de 1968, nueve marineros de todo el mundo se lanzan en pequeñas embarcaciones equipados con un sextante sencillo para el posicionamiento y una radio para comunicarse, que algunos como Moitessier se niegan a embarcar. Jamás se había realizado un desafío tal. Un viaje salvaje que seguirá siendo la aventura marina más grande de todos los tiempos.

Solo entre los mares y los cielos

El 22 de agosto de 1968, Moitessier sale de Plymouth, Inglaterra, a bordo del Joshua. Tiene cuarenta y cuatro años y enfila a siete nudos en una niebla absoluta hacia el más largo viaje en solitario de su vida. ¡Como un relámpago, cruza el Océano Atlántico dejando muy por detrás a otros competidores como Chat Blyth que aprenderá a navegar en los Rugientes Cuarentas!

El 24 de octubre, Joshua cruza el cabo de Buena Esperanza para seguir su ruta sobre el Océano Índico en dirección de Australia. Seis meses pasaron cuando el ketch de acero pasa el Cabo de Hornos.

El Joshua va hacia el Hornos bajo el resplandor de las estrellas y la ternura un poco lejana de la luna… No sé bien ya donde estoy, si corremos desde hace tiempo más allá de las fronteras del exceso.

En Francia e Inglaterra ya se considera al navegante solitario como el vencedor de la carrera. Se preparan a enviarle una armada de barcos para acompañarlo hasta Plymouth. El 18 de marzo, cuando alcanza las costas de Sudáfrica, acaba de cerrar la vuelta del globo, y Moitessier anuncia oficialmente (con unas tirachinas) su decisión de abandonar la carrera "para salvar su alma" y proseguir su "largo camino".

“Volver a entrar [en Plymouth] -escribirá en sus memorias- equivaldría a no haber ido nunca de verdad.”

Deja detrás a los honores y el dinero para ir hacia el sol, hacia las islas del Pacífico. Al fin llega a Tahití, en donde atracará después de diez meses de navegación sin tocar tierra y la hazaña de realizar una vuelta al mundo y media. El epílogo de la carrera será trágico. Uno sólo de los competidores cruzará la meta. Uno de ellos, Crowhurst, se suicidará después de haber hecho creer que estaba en cabeza de la carrera mientras que en realidad erraba a lo largo de las costas… La locura y la muerte habían dominado la Golden Globe Race. Moitessier se había desviado para realizar su sueño de libertad.

Algunas escenas del velero Joshua y de las condiciones de la mar que enfrentó en la Golden Globe Race, filmadas por el propio Moitessier, pueden ver aquí.

Una gota de paraíso

Durante dos años, en la bodega de su barco amarrado en Papeete, Moitessier escribió su tercer libro, "The Long Road" (La Larga Ruta), el relato de sus diez últimos meses solo en el mar. Un duro trabajo literario durante el que conoce a su segunda mujer, Iléana. Su hijo Stephan nace en 1971. La pequeña familia decide volver a partir con el Joshua. Un viaje de dos años con escalas en Nueva Zelanda, París y Jerusalén, luego la vuelta a Polinesia en el atolón de Ahé.

Sobre el islote paradisíaco de Poro-Poro, el navegante construye su "faré", vivienda tradicional tahitiana. El sueño del oasis toma forma. Una vida pacífica de Robinson al sol, a ritmo con la pesca, la jardinería y la caza de las ratas que diezman los cocoteros de la isla… También algunos visitantes que comparten la sed de libertad del navegante como el cantante Antoine o el joven periodista Dominique Charnay que será su confidente de los veinte últimos años.

El naufragio del Joshua

En 1978, el marinero nómada se instala en Moorea, en donde encuentra el windsurfista Arnaud de Rosnay, que lo aconseja para su expedición en windsurf de las Marquesas a Hawai. Después de diez años pasados en Polinesia, cansado del entorpecimiento tropical, Moitessier va a San Fransisco, con la idea también de reflotarse financieramente. El fiel Joshua, a pesar de las heridas de la edad, atraca en Sausalito después de treinta y ocho días de travesía. En este lugar en la bahía de San Francisco Moitessier sólo tendrá desengaños. La tierra prometida resulta ingrata hacia el navegante.

Después de haber realizado algunos magros logros económicos al ejercer pequeños trabajos, piensa a ir hacia México. Un admirador incongruente de cabello hirsuto le propone entonces 30.000 dólares para que lo lleve a Tahití y le enseñe a navegar. El desconocido no es otro que el actor Klaus Kinski, el conquistador genial de la película de Werner Herzog "Aguire, la cólera de Dios". En el último momento, por razones de rodaje, el actor cancela el viaje, pero pide a pesar de todo a Moitessier embarcarlo con él hasta México. Frente a las costas mexicanas, el navegante invita a Kinski a permanecer algunos días más sobre el Joshua para perfeccionar su aprendizaje. Un brusco e inusual ciclón fuerza a Moitessier a descargar al actor sobre tierra firme, desde donde asiste al naufragio de Joshua. En el último momento, Moitessier abandona su barco para unirse a Kinski sobre la playa.

Será el final del Joshua, tomado por los elementos desencadenados y la cólera de los dioses del mar.El ciclón arranca al Joshua del muelle y lo tira sobre la costa. Moitessier le regala el casco a dos jóvenes "porque los encontraba simpáticos". Ellos lo reparan y navegan con él algunos años, hasta que se lo venden a una navegante norteamericana.

El velero mítico luego es rescatado y restaurado por el Museo Marítimo de La Rochelle y allí permanece en lo sucesivo, con otros barcos notables, clasificado como monumento histórico.

Un nuevo comienzo

El eco del naufragio de Joshua repercute en todo el mundo. En 1983, su notoriedad le permite a Bernard Moitessier construir su quinto barco (después de "Le Snark" (1951), "Marie Thérèse" (1952), "Marie Thérèse II" y "Joshua" (1961): el "Tamata" ("Intentar" en polinesio). Entonces alza las velas para Hawai, luego Tahití y Papeete (tenía 58 años). Ahí encuentra a Véronique, su última compañera, que le incita a hacer escala en Issy-les-Moulineaux, un suburbio parisiense. La aventura sigue en tierra con la escritura de sus memorias. Una aventura que juzga tan rigurosa y difícil como el mar. En 1986, Moitessier vuelve a Francia y comienza a escribir "Tamata y Alliance", su último libro, imprimido de una filosofía ecológica y que será acabado en julio de 1993.

La "bestia"

Durante la redacción de su libro, Moitessier se entera de que tiene un cáncer de próstata. Hasta piensa en confiar la terminación de Tamata a su amigo Dominique Charnay. Decide entonces combatir al "animal" con tanta paciencia como la que hacía prueba de cara a olas de 25 metros en los mares. ¡Visita Bretaña, en donde encuentra viejos amigos como Jean-Yves Le Toumelin, otro gran navegante solitario que, con su velero Kurun hizo una vuelta al mundo en 1949!

Se reencuentra también con su Joshua, adquirido y restaurado por el museo marítimo La Rochelle. En febrero de 1992, entrega por fin a Carlos-Henri Flammarion el manuscrito de "Tamata y Alliance".

Las últimas páginas se escribirán a bordo de la laguna de Raiatea, cerca de Bora Bora. Se acerca el final. Lo será de verdad cuando Moitessier, para la revista Velas y Veleros, realiza un corto viaje a Vietnam. La casa familiar está en ruinas. A bordo del golfo de Siam, el navegante encuentra a algunos amigos de la infancia. Poco sensible a las quejas nostálgicas, no se retrasa, presionado para volver a partir. Gracias a los derechos de autor de Tamata, que está en cabeza de las ventas, ayuda a algunas personas con necesidades como la navigante Anita Conti.

Debilitado, recibe a sus amigos acostado en un sofá, con un sarong de su tamaño. Muere el 16 de junio de 1994, rodeado de sus amigos, en paz y serenidad, y es enterrado en el municipio de Bono en Morbihan. Decía,

“La muerte es natural, la vida es maravillosa.”

Nota: la mayor parte de este artículo es una traducción del artículo escrito por Jean-Luc Bitton.

Fuentes: Carnet d'Escale, Incommensurablement, Libro "The Circumnavigators", por Don Holm
- See more at: http://www.iccc.es/2009/12/bernard-moitessier/#sthash.IgQaL3sj.dpuf



miércoles, 27 de febrero de 2013

cosas útiles y bellas






Nos gusta esto... "No tengan nada en sus casas que no sea útil o bello"... Empezando por sus tablas, le añadiría yo... Cosas como estas Bing que, no sé si son más útiles o bellas, pero, en cualquier caso, tienen una pinta de lo más lujuriosa... Quién les echara el guante.



martes, 26 de febrero de 2013

slater presidente


Adjuntamos noticia que rula por internet... No hemos añadido ni una coma... Que cada uno saque sus conclusiones, mientras, Slater, en la foto, se parte la caja...





"Kelly Slater va a correr para la elección presidencial de los EE.UU. 2016, como uno de los candidatos republicanos. El campeón de surf decidió que el momento había llegado para cumplir uno de sus viejos sueños y dio el paso final después de conseguir el título mundial 11.

"Nunca he disfrutado de la política, pero siempre he querido hacer cosas buenas por mi país y por mis conciudadanos. Política puede ser bueno si tienes la energía para cambiar las cosas para bien y siento que el tiempo ha llegado" , Kelly Slater dijo SurferToday.com

Kelly Slater serán sus últimas olas surf profesional de su carrera en 2012. Él quiere cerrar un capítulo importante en su vida para que su pleno compromiso con la campaña presidencial de 2016 puede seguir adelante.

"Tanto los partidos Republicano y Demócrata han estado tratando de entrar en la carrera presidencial por un buen tiempo. Para ser honesto, yo siempre dije 'no' a los trajes y corbatas, pero creo que algunas cosas cambian con la edad. Nuestro opiniones cambian, demasiado ", añade Slater, el futuro candidato presidencial de los EE.UU..

"En 2010, me dijo a la revista Surfing que me consideraba un independiente, pero también que sueno como un republicano conservador, a veces. Durante los últimos 16 meses, mis amigos, novia y familia me dio pleno apoyo, así que supongo que no hay distancia para la meta. Quiero ser el presidente número 45 de los Estados Unidos de América ".

Kelly Slater tiene previsto abandonar el Tour Mundial de la ASP en la final de 2012, después de la Triple Corona de Surf, para concentrarse en las elecciones primarias y designación oficial futura. Mientras tanto, va a ser visto en la reunión de apoyo golf greens para su causa.

"Es sin duda uno de los más fuertes candidatos en el republicano line-up para el 2016. Kelly Slater es, probablemente, la más perfecta cara nueva y fresca en la política estadounidense, desde que Barack Obama. Creo que tiene fuertes posibilidades de ser elegido", dice un ex Florida senador republicano.

Kelly Slater es el primer deportista profesional corriendo por la Presidencia de los EE.UU.. Toda la comunidad surf está a la espera de ver Slater haciendo olas en la escena política internacional. En el año 2016, podría trasladarse a la Casa Blanca. (Fuente:http://www.surfertoday.com)."

viernes, 22 de febrero de 2013

triplete





Venga, nenazas, dejar de tocaros mirando todo el día Pipelines cristalinos, y afrontad la cruda realidad; frío de cuions, espumarajos guarros variados, fondos de mierda, y además, el día con mejor pinta, mañana, seguro que estará ventado de narices...

Pero con un poco de suerte, este fin de semana caerá un triplete...

Anda, no se me quejen... y al agua, patos. Me da que, a la vista de todo lo anterior, la masificación no será un problema este fin de semana...

Buen rollito.

miércoles, 20 de febrero de 2013

un poco de historia de la música surf...






... a colación de que nos ha caído en la manos el libro "Summer Fun - Historia de la música surf", publicado por Editorial Milenio y coescrito por el maese Didac Piquer y Luis González, y a quienes se felicita por su trabajo, en este caso, a cuatro manos. No estamos descubriendo nada nuevo, se trata de un libro muy conocido, más que reseñado, pero no por ello vamos a dejar de dedicarle unas líneas.

Hacía tiempo que lo teníamos apuntadito en nuestra lista de deseos (per por desgracia, y por motivos económicamente obvios, es tan larga, que no podemos hacernos con todos los títulos que tenemos calados...), y el otro día, aprovechando que teníamos al Sr. Piquer a mano, hicimos un troco-mocho de libros y pude agenciarme con un ejemplar de Summer Fun, del que ya hemos dado buena cuenta.

Sin más rodeos, decir que se trata de un exhaustivo y riguroso, casi diría que, científico, compendio de todo lo relacionado con el género, vocal e instrumental, y que recomiendo a todos aquellos que tengan la más mínima querencia por el tema. Aviso a navegantes, contiene tanta información, que nos encontramos ante un libro de los de cabecera, más que de lectura (que también!!! - ahí, siempre, la visión ácida de los autores le pone a uno la sonrisa en los labios en más de una ocasión).

Pero sobretodo, y éso es lo que más me gusta del libro, se trata de un libro no apto para listillos. No es un libro para el que lo sabe todo, no es un libro para reconocer y confirmar lo que uno ya sabe, los grupos que conoce; precisamente, todo lo contrario, se trata de un libro con el que uno asume que no tiene ni puta idea y que hay miles de grupos que no conoce, y que, gracias al libro, puede tirar del hilo, y a su criterio, complementar y ampliar su gama de filias y fobias musicales. Bien por los libros que nos cuentan algo que no sabemos. Los demás, a la basura.

Y espoleados por la efervescencia del libro, nos sacamos de la manga nuestra lista 10 canciones surf interesantes. Vamos a darle un toque diferente, evitando hits evidentes (bueno, alguno lo dejamos), así que, por motivos obvios (y no porque no sean buenas, ojo, tanto canciones como películas), evitaremos incluir ninguna tonada tarantiniana... No están en orden ni nada, leches, que la vida no es tan cuadriculada...

1 - Telstar, de The Ventures (lo siento, Tornados)
2- Sinfonía para una mañana, de Los Belkings
3- Last wave, de Los Coronas
4- Junk Satellite, de Los Chewbacca´s
5- Surfer Girl (triste pero cierto. Si les decimos que la alternativa sería Fun, Fun, Fun, supongo que aún empeoramos más las cosas)
6- Perfidia, la de The Surf Trio
7- Ojos Verdes, de los Tiki Phantoms
8- Sleepwalk, de The Ventures otra vez...
9- Surf Wax América, de Weezer (Sí, qué pasa?!)
10- Aerojet, de Los Straitjackets

Hala, a correr!

lunes, 18 de febrero de 2013

dora mainstream


Una vez entras en Matrix, es mucho más fácil moverse por sus entresijos... El Magazine de La Vanguardia, página 59, ahí lo tienen...





Ya nos disculparás Miki, pero al fin y al cabo, si no somos más que hormigas que nos arrastramos por este mundo, si nada tiene sentido, y si en el fondo, todo es relativo, qué más da... Una revista más o menos no tiene importancia... Al carajo, ¿No?

Vaya, parece que puede entrar algo esta semana...

sábado, 16 de febrero de 2013

pipeline


Hay que tener mucho arte y mucho valor para una performance como esta. Deliciosos los Chantays y su Pipeline particular.



viernes, 15 de febrero de 2013

miércoles, 13 de febrero de 2013

adios sancho


No estamos descubriendo nada nuevo cuando decimos que el último disco de Los Coronas es bastante bueno. Y aunque transita entre sonidos killbillianos quizás excesivamente inspirados (en Adiós Sancho, por ejemplo) y tufo a Sandals a tutiplén (Way to San José), la verdad, que aplicaremos la máxima habitual de la casa; "si suenan bien, p´alante!"

Ahí va un trocito de su presentación del disco el pasado mes de enero en la FNAC de Barcelona, justo al día siguiente que nosotros, con unas proyecciones muy similares a las que usó el menda... Esperamos que al menos, se zumbaran las botellitas de vino que sobraron de nuestro sarao... Ahí quedaron, a su salud!


viernes, 8 de febrero de 2013

surfistas de san francisco



"Rivera había llevado a Charlie en coche hasta el restaurante Cliff House, que daba a Seal Rocks, y lo había obligado a invitarlo a una copa mientras contemplaba a los surfistas de la playa. No era Rivera un hombre morboso, pero sabía que, si iba allí las veces suficientes, al final vería algún surfista atacado por un tiburón blanco. De hecho, confiaba angustiosamente en que ello ocurriera, porque, si no, el mundo no tenía sentido, no había justicia, y la vida no era más que un ovillo enredado y caótico. Miles de focas en el agua y las rocas (el principal sostén de la dieta del tiburón blanco), centenares de surfistas en el agua vestidos como focas... En fin, era necesario que aquello ocurriera para que el mundo siguiera en pie (...)"

Extraído de "Un trabajo muy sucio", de Christopher Moore, un libro moderadamente divertido y algo friki de temática demoníaca, almas, monstruos, karma, y demás.